viernes, 8 de agosto de 2014
¿Eres impulsiv@?
martes, 29 de octubre de 2013
¿Víctima del mundo o responsable de ti mism@?
viernes, 3 de febrero de 2012
¿Orgullo o dignidad?
Desde pequeños nos hablan del orgullo como algo malo, algo que nos traerá problemas, dolores de cabeza, que nos enfrentará a los demás y etc… etc… pero yo debo decir que si estoy aquí, escribiendo, viviendo y compartiendo, es gracias a que, un día, mi orgullo habló por mi y no dejó que me acabara de hundir en la miseria y me acabaran de anular como persona, pues alejó a quien debía alejar, de mi vida.
Según en qué casos, el orgullo se asemeja a la dignidad, si lo perdemos, nos perdemos a nosotros mismos. Yo no digo que seamos siempre orgullosos, pero sí depende con quién, no perderse, por ejemplo, con aquellos que se creen mejores o consideran su vida más importante que la nuestra, con este tipo de personas, si las tenemos que tener al lado, por fuerza, por trabajo, como vecinos, o por cualquier otra situación, pues hay que andarse con cuidado, observar, ponerse uno en su sitio siempre y jamás dejarse pisar.
Aquí no hay nadie mejor que nadie, señores; sí, claro que unos seremos más listos, otros sabremos más de letras, otros de ciencias, unos hablaremos muy bien, otros escucharemos mejor, pero aquí básicamente, todos hacemos lo mismo : todos nacemos, vivimos y morimos; unos mejor, otros peor, pero cada uno de la mejor manera que sabe o que puede.
Por todo ello, yo, contenta y orgullosa de mi orgullo (valga la redundancia), que me salvó de seguir encadenada a una vida de sometimiento y tristeza, de callar, agachar la cabeza, aguantar y tolerar lo intolerable y después, llorar en soledad…. el orgullo y/o la dignidad que todavía no me habían podido robar, me llevaron a mi LIBERTAD, no acatando injusticias, arriesgándome a cosas que jamás pensé que, simplemente, por ser yo misma, me comportarían cualquier, injusto, tipo de riesgo…
Y sí, lo volvería a hacer, aún habiendo temido por mi integridad física… y desde aquí, animo a tod@s aquell@s que se sientan humillad@s, intimidad@s, sometid@s, amenazad@s, agredid@s, a que dejen salir su orgullo y/o su dignidad a flote, intentando, sobre todo, proteger su vida, pero salir, lo más rápido posible, de esa indefensión paralizante y destructiva, para poder volver a vivir en plena libertad (y quién sabe, si encontrar una amistad y/o un amor verdaderos) porque todo el tiempo que sintamos que nos la han estado robando, será el precio a pagar después, por nuestro propio sentido de culpabilidad, por habernos permitido, a nosotr@s mism@s, permanecer en esa situación… y es un precio demasiado caro. Que nosotros sepamos, sólo tenemos una vida que vivir y no tenemos tiempo de dejárnosla robar por nada ni por nadie. Un abrazo, amig@s blogger@s!!
Gemma-Enoa
domingo, 7 de noviembre de 2010
Espejos

A veces, las palabras son demasiado gratuitas… es tan fácil criticar, juzgar, pensarnos mejor que el vecino… todo porque no reconocemos que él puede ser nuestro propio espejo, porque hay que saber que muchas de las cosas que no nos gustan de los demás, quizás las hacemos, pensamos o decimos, nosotros mismos, por eso digo que hablar es demasiado gratuito…
Creo que podríamos detenernos antes de juzgar, mirarnos a nosotros mismos antes de criticar, porque las comparaciones son odiosas, ¿o no les ha pasado nunca que alguien espere algo de uds. como si fueran otra persona o que, al contrario, ya de entrada, no les de la oportunidad de seguir conociéndoles por un simple detalle absurdo, porque les recuerda a alguien de su pasado y le entra el miedo de que les decepcione, como aquel/la?
Eso duele, porque nosotros no somos esa misma persona, nos han prejuzgado y creido como ella… y luego haremos lo mismo nosotros, como si de un efecto mariposa se tratara, no dando la oportunidad de seguir con una amistad u otra relación, porque pensamos que esa persona también nos decepcionará…
Podríamos romper ese efecto mariposa, no haciendo lo mismo que nos han hecho y nos ha herido, podemos aprender de ello, superarlo y seguir adelante… Por mi parte, intentando poner mi granito de arena, en este mundo tan loco, inicialmente, cuando hago una nueva amistad, sin esperar grandes cosas, pienso tan solo en “conocer” en dar a esa persona la oportunidad de entrar en mi mundo y compartiendo hasta donde, ambos, queramos compartir… y el resto ya se verá, el tiempo dirá si ha nacido una verdadera amistad, pero si ya empezamos comparando, prejuzgando, etc… más vale quedarnos en casita, en nuestra propia burbuja de cristal, a salvo, sin arriesgar y no ir, por la vida, haciendo daño a los demás, como va mucha gente, hoy en día.
No olvidemos que, a veces, somos espejos y también, si queremos, podemos ponernos en los zapatos de los demás, para comprender sus motivaciones para actuar de una determinada manera, que a lo mejor no ha sido, del todo, la correcta, pero ¿y nosotros? ¿siempre actuamos correctamente?…
Y ya para acabar, me acordé de una película encantadora, donde se muestra todo lo contrario al efecto mariposa, del que hablaba antes, en las relaciones humanas, donde se desarrolla un proyecto para cambiar el mundo, que trata de hacer el bien a los demás, altruisticamente, se llama “Cadena de favores” hace tiempo que me encandiló y hoy la voy a volver a ver, porque sé que todavía queda buena gente en el mundo, porque todavía tengo esperanza, porque he conocido personas que no sabía ni que podían existir y siguen ahí y seguro que hay más por descubrir.
Un abrazo para todos mis espejos ;-)
Gemma-Enoa.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Resiliencia
Hoy me apetece escribir sobre esta palabra, Resiliencia, porque hace un rato, estaba pensando en un dicho : -cuando una puerta se cierra, otra se abre-, eso se suele decir y creo que así puede ser la vida, si nos lo proponemos y lo fuerte y más curioso, es que, a veces, no sólo se abre una puerta, se puede abrir una puerta, una ventana, un balcón y porque no sé qué más se puede abrir, porque fijo que se abre, si nos empeñamos en ello.
Lo más importante, ante un obstáculo, desilusión o cualquier cosa que nos haya desmotivado, es seguir caminando, luchando, para superarlo, seguir ilusionándonos, centrarnos en nuevos objetivos y seguir soñando, plantando flores en nuestro propio desierto, porque todo esto son motores que nos pueden ayudar a seguir en este sendero, por el que andamos, que es la vida.
Todo esto lo escribo para aquellas personas que, por cualquier motivo, han caído en el desánimo, en la desidia, desgana o depresión, a estas personas, les digo que no hay que rendirse, jamás tirar la toalla, porque el mundo sigue estando ahí fuera, esperándonos y hay tantas personas que nos esperan, tantas cosas por hacer, nuevos amaneceres que ver, estrellas fugaces a las que pedir nuestros deseos, nuevas vivencias que experimentar…
¡Es cierto! No me estoy inventando nada nuevo, porque siempre queda tanto por seguir aprendiendo y descubriendo, que aunque en algún momento nos derrumbemos, en el fondo, en nuestro interior sabemos que podemos elegir, eso es lo podemos decidir pensar, que nosotros mismos elegimos y lo podemos hacer entre : encerrarnos en nuestro propio victimismo y derrotismo (¡qué mundo más injusto, buuaaaa!) o salir ahí a fuera y seguir valorando y agradeciendo que seguimos vivos y que tenemos tantas cosas por hacer todavía… (siiiiii, ¡el mundo me está esperando!)
Y ya, por último, decir que la palabra del título de este post, Resiliencia, que yo ni siquera conocía (antes de conocer a una persona a la que admiro, aprecio y le estoy enormemente agradecida), me despertó a un mundo nuevo, donde la capacidad de recuperarnos ante cualquier obstáculo, de nuestras vidas, cobra un valor indescriptible, haciendo que saquemos fuerzas de nuestras flaquezas, para seguir adelante con valentía, aprendiendo de cada experiencia vivida y dejando atrás todo aquello que ya no nos sirva, para comenzar una nueva vida, porque a mi me gusta mucho una frase : “hoy es el primer día de tu vida”.
Gemma-Enoa
martes, 27 de abril de 2010
No hay nada como no esperar nada.

Vivir en la paz y la quietud de un alma, que ya dejó de vagar por las enredaderas del victimismo y la tristeza que ello provoca… sentir la calma de quien no desea nada, de quien no anhela llenar un vacío que ya no existe… dejar vacía esa silla donde esperabas sentado y echar a andar, para poder disfrutar del momento que te regala la vida, ese momento al que cuesta tanto llegar, ese momento en el que tu vida ya no consiste en esperar, sinó en hacer lo que realmente quieres hacer y en valorar lo que tienes ahora mismo.
Y claro que cuesta llegar hasta aquí, es apostar, una y otra vez, por uno mismo, caerse y volverse a levantar, equivocarse y perdonarse, es saber decir no, cuando realmente quieres decir no, es honrarse a uno mismo y mirar por ser feliz, rodeándote de aquellas personas que te conocen, que saben quien eres y a pesar de tus defectos, te quieren.
Y ese es el verdadero amor, el que no pide nada a cambio, el incondicional, el que siempre está ahí, el que no pone condiciones, el que sabe entender y perdonar, el que sigue confiando y apostando por ti, aquel que te acepta tal como eres y ese amor no empieza por ningún otro lugar que no sea en uno mismo.
La quietud y el silencio pueden traer muchas más cosas que aquellas ganas de que ocurra algo nuevo en tu vida, algo que te haga palpitar el corazón de una manera distina, algo que de repente se lleve tu angustia, algo que, como un milagro, despeje tu agonía… todo eso son cuentos que nos explican de pequeños, nadie puede salvar a nadie y ni las ganas, ni el deseo ni el hecho de buscar algo, va a hacer que lo encuentres, porque realmente no buscas donde tienes que buscar, pues no hay que buscar fuera, sinó dentro de uno mismo… no hay que esperar nada de nadie, sinó encontrar en ti mismo aquello que esperabas hallar, en quien sabe qué o en quien sabe quien.
Y lo lees, lo escuchas, te lo dicen, te lo repiten y tu no entiendes, tu sigues buscando ahí fuera, algo o alguien que llene tus carencias afectivas, emocionales, sentimentales o lo que sea que encuentras a faltar en ti mismo, sin saber que estás siendo tu propio enemigo, sin saber que te estás perjudicando a ti mismo, sin saber que no te estás dando ese tiempo milagroso que cura todo lo que tiene que curar, que cicatriza la herida aún sangrante, aquella que quieres que se cierre mágicamente, sin ningún esfuerzo… y no puede ser de esa manera… las heridas debemos curarlas nosotros mismos, con paciencia, con amor, perdonándonos a nosotros mismos, por los errores cometidos en un pasado, que al fin y al cabo, son la experiencia para un presente y un futuro, que nos ayudarán a cambiar el rumbo, pues si en un momento de nuestra vida tomamos un camino equivocado, si nos hemos parado en ese camino, será para tomar otro distinto, para que todo dé un giro hacia otro sendero, aquel que nos pueda hacer más felices y sentirnos mejor con nosotros mismos.
Y no hay nada como no esperar nada, sinó crear nosotros mismos nuestro propio presente y nuestro posible futuro. Pues de esta manera, todo lo que nos llegue que nos llene, nos agrade y nos haga felices, es un REGALO, en nosotros mismos estará el saber valorarlo y creo que nada viene por casualidad ni por suerte, sinó por el trabajo que hacemos con nosotros mismos, sin pensar en los frutos que nos pueda traer, simplemente vivir nuestra vida con amor, pues cuando consigues amarte a ti mismo es cuando, a la vez, amas la vida, el mundo y a las demás personas que te rodean, aún con todos los defectos que les puedas ver y todo esto desprende una energía increíble, atrayendo a tu vida solo cosas buenas.
Ahora mismo quiero eso para mí, quietud, silencio, paz y no esperar nada, porque no hay nada como NO ESPERAR NADA.
Paz para tod@s, amig@s.
Gemma-Enoa.
miércoles, 25 de marzo de 2009
El mundo de los Sueños.
Se llamaba así, por sus árboles, llamados Sueños, eran árboles frondosos, pero no todos contenían frutos, los había que en toda su vida, miles y miles de años, nunca habían conseguido que brotara, ni tan siquiera, aquella flor, que nace en primavera, antes de convertirse en fruta...
...En aquellos tiempos, Enoa se encontraba bien consigo misma, sentía que el viento le iba soplando a favor, un nuevo mundo se abría ante ella, con miles de cosas por hacer, proyectos por los que luchar, ilusiones por hacer realidad, un universo de posibilidades, donde poder cumplir sus propios sueños....
Enoa creía, que en la vida, hay que aprovechar el momento que tiene cada uno y el suyo, sentía que era mágico, de repente, al entrar en esa tierra de los sueños, sintió cómo aparecía, ante ella, un abanico de colores, donde tenía la oportunidad de elegir el que más le gustara, el tipo de vida que, realmente, quería vivir...
Lo tenía claro, ya tenía un pasado, recuerdos bellos para no olvidar y algunos malos para no recordar, porque ya había aprendido de ellos...
Así que se abrian las puertas de la tierra de los deseos... en esas tierras, encontraba paz, el sol brillaba por las mañanas y llovía por las noches, como le gustaba a ella, sólo echaba en falta, de vez en cuando, poder compartir todo el amor que llevaba dentro, con alguien le cogiera de la mano y con quien realmente sintiera que quería estar. Mientras esto no llegaba, veía cómo las gotas de lluvia, iban empapando esos árboles y esa tierra, que mojada, tanto le gustaba cómo olía...
Decidió entrar por esas puertas hacía un tiempo, pero al entrar, estaba sola, lo que no sabía, era que al llegar ahí, le saldría gente por todas partes, personas con ilusiones por cambiar su vida, como ella, personas con ganas de disfrutar de una maravilla de regalo : LA VIDA, pero tenía que ir con cuidado, pues en cualquier descuido, de repente, aparecían otras, enfadadas con el resto del mundo, orgullosas, prepotentes y no tan buenas.
Empezó a conocer nueva gente, unos le sorprendían por su generosidad, por su bondad y humanidad, otros le decepcionaban por su egoismo o falta de sentimientos y capacidad de ser comprensivos o tolerantes...
En ese momento, decidió a acercarse a personas en las que pudiera confiar, que le aportaran buenas cosas, para crecer, gente de buen corazón.. y también a aquellos a los que de alguna manera, pudiera ayudar y ellos quisieran realmente esa ayuda... y alejarse, no sin sentir dolor, de aquellos a los que, faltos de puros sentimientos y de confianza en sí mismos y en los demás, la hirieran o utilizaran a ella y a otras personas y no lo reconocieran.
El camino era duro, pues hay de todo en este mundo, somos tan diferentes unos de otros, cada persona : un mundo. Enoa había sentido, mucho tiempo, en algunas personas de su entorno, lo peor que se puede sentir de alguien a quien se cree cercano: la desconfianza, los celos y la envidia, junto con todo lo que eso conlleva : el maltrato psicológico, el chantage emocional, la manipulación y la traición.
Apenas llegar, conoció a alguien que le abrio las puertas de su casa, su alma... y vió tanta belleza que quedó totalmente deslumbrada, hospitalidad, generosidad, sencillez, humildad, cercanía, sinceridad, complicidad, tacto, respeto, alegría, compañerismo, etc... Vio que a aquella persona le brillaban los ojos ante la vida, apreció que cuando veía una sonrisa en aquel rostro, se le iluminaba el mundo entero, descubrió que compartir con aquella persona, podría ser maravilloso.
Empezó a fijarse en los arboles de alrededor de esa casa, eran diferentes de los demás, tenían frutas de colores por todas sus ramas, esos árboles sí fructificaban, y la casa, sin ser diferente de las demás, tenía algo que la hacía tan especial...estaba envuelta de tantos arboles con tantos frutos... eso la hacía parecer más bonita, más acogedora, mas nueva que las demas, y todo parecía mucho más alegre...
Enoa se preguntaba porqué esa casa y esos arboles eran diferentes y llego a la conclusión que eso era la FELICIDAD. El poder apreciar cosas en la vida que muchos no aprecian, el poder ser generoso y ayudar a los demás, el poder ver la vida con la ilusión y el agradedimiento de poder vivirla, el sentirse cerca de los demás, ser sincero y complaciente, tolerante. La persona que vivía en esa casa era así y lo compartía, no lo escondía, aunque había gente que le odiaba por ello, pues había gente infeliz que no soportaba verle sonriendo, que no soportaba ver que otra persona pudiera disfrutar de algo que ellos no disfrutaban... y sus casas eran las más feas, los arboles estaban secos, nada de frutas, y aunque saliera el sol, su jardín siempre quedaba a la sombra, pues esas personas no querían ver su jardín iluminado, ni sus árboles con frutas, pues no estaban contentos de poder vivir la vida...
Esa persona, había intentado ayudar a muchos de ellos, algunos, habían dejado que les ayudara, y en seguida empezo a cambiar su jardín, pero otros, no querían ni tenerle cerca, pues creían que todo eso no era normal, que lo normal en la vida era quejarse de que todo fuera mal y que cuando les pasaba algo bueno, no podía ser, seguro que duraría muy poco tiempo y luego volverían a la desgracia de siempre...
Enoa se dió cuenta de dónde estaba la diferencia : el querer y desear la felicidad para uno mismo y para los demás, estar dispuesto siempre a aprender, agradecido, de personas con más experiencia en la vida, dándoles las gracias y dejar que de todo eso, nazcan los frutos, igualmente poder ayudar en lo que fuera, a aquellos que necesitaran ánimo y lo aceptaran, o el cerrarse en banda, no aceptar la ayuda de nadie y creer estar en el camino adecuado, igualmente, auqnue todo vaya mal, estancándose sin crecer, ni querer aprender, envidiando y odiando a los demás, cuando son felices y disfrutan de la vida.
La decisión está en cada uno. Enoa comprendió, por fin, que todos podemos ser Maestros de alguien y todos los demás pueden ser Maestros nuestros en algo.
A partir de ese momento, cada día se sentía más fuerte, cada día con más ganas, pues a la vez que se dejaba ayudar, también podía ayudar a otros en su camino y podía sentir cómo aquello, también la llenaba de dicha.
Y un día, decidió crear su propia casa, su propio jardín y plantar sus propios árboles, sin dejar de estar agradecida por haber encontrado cobijo en casa de varias personas que tanto le enseñaron... Aceptó su ayuda, aprendió todo lo que pudo de ellos. Y así, empezó a cuidar su propio jardín, a procurar desear siempre verlo iluminado y a adorar esos arboles que un día tendrían sus propios frutos..., segura de que algún dia sería así y haciendo lo correspondiente para conseguirlo, sin perder jamás la esperanza.
Y así fue como su casa fue cogiendo color, su jardín, cada vez más luz y sus árboles cada día con más frutos.
Pero todo eso, dejando siempre las puertas abiertas, para aquellos que, en algún momento, necesitaran su ayuda y nunca dejando de seguir aprendiendo de aquellos Maestros que fueran apareciendo en su vida.
Lo ideal sería, que en la tierra de los deseos, todos los árboles pudieran tener sus frutos y que en todos los jardines, un día u otro, dejaran de habitar las sombras.
Bienvenido al mundo de Enoa, si tu quieres.
Gracias a los que me seguís y dejais que también aprenda de vosotros, compartiendo vuestro camino por este mundo virtual o el real.
Os dejo esta canción que me encanta.

